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Descripción[]

El corredor de los sueños (夢の回廊) es un modo de introducirse en los sueños de alguien hasta lo más profundo de su corazón. El rey de la tormenta de pétalos es capaz de usarlo para intentar que Casca recobre la cordura, descubriendo los incidentes que la han marcado y hallar respuestas. La monarca afirma que se puede decir que los sueños forman parte del mundo espiritual, pero las normas que los rigen provienen de las concepciones de quien los tiene. Es por eso que la prioridad es descubrir cuáles son. Como nota Schierke, el principio básico es el mismo que cuando un hechicero viaja a las profundidades del mundo espiritual mediante ceremonias, usando cuerpos luminosos.

Preparativos[]

Cama de setas

La monarca inicia una ceremonia a la que invita a Schierke y Farnese de Vandimion para ayudarla y acompañarla, ya que la ceremonia es más efectiva cuando se cuenta con personas con fuertes vínculos con el individuo sobre el que se ejecuta. En particular, nota que Casca está muy apegada a Farnese. Cuando Guts pide unirse, Danann se niega al percibir un fuerte temor hacia él, lo que entorpecería la ceremonia. Esta es realizada en lo que se podría llamar una "cama de setas mágicas" al haber absorbido ingentes cantidades de fuerza espiritual de las raíces del gran cerezo de Elfhelm. Al tumbarse en ellas e inhalar las esporas, las setas guían hacia los sueños.

En los sueños de Casca[]

Sueños profundos de Casca

En un inicio, Schierke y Farnese aparecen en sus propios sueños, pero son guiadas a los de Casca por los pétalos de la monarca. En primer lugar, llegan a su consciencia superficial, pasando después al páramo tenebroso del mundo interior de Casca iluminado por un sol negro y con una montaña de pinchos al fondo. Guts aparece como un perro que arrastra un ataúd con el blasón de la Banda del Halcón. Farnese y Schierke ayudan a Guts-perro ante las criaturas aladas que lo atacan con lanzas. En el ataúd se encuentra una muñeca rota, con un fragmento de la consciencia de Casca apareciendo como una persona minúscula de gran curiosidad. Al principio, las jóvenes la mantienen cerca de la muñeca por miedo de provocar un cambio en la situación de Casca en el mundo real.

Con los pétalos de su majestad guiando al grupo contra el viento, comienzan a encontrar una serie de hitos. Cada uno representa un recuerdo de Casca, convirtiéndose en una pieza para la muñeca rota una vez ha sido visualizado por Schierke y Farnese al ser tocado el hito con el bastón de Schierke. Al depositarse en la muñeca, esta se recompone en una parte. Schierke entonces concluye que han de reunir los fragmentos de la memoria de Casca esparcidos por el páramo para reparar la muñeca. El viaje, en el que el sentido del espacio y el tiempo se pierde, no es tranquilo: a medida que avanzan, más y más seres monstruosos intentan entorpecer la misión. Para deshacerse de ellos, las hechiceras usan objetos traídos de sus sueños. Schierke invoca a golems, la Rueda Flameante, la Dama de las Profundidades, el Señor de la Raíz Podrida... Por su parte, la pequeña Casca deja de ser tan inquieta y salta hacia Farnese, observando desde ella los acontecimientos y afirmando que "quiere ver a una persona".

Montaña de espino

El destino final es la montaña de pinchos. Su forma de bosque de cadáveres y cedro de espino simboliza el motivo original por el cual el corazón de Casca quedó destrozado. Por su parte, los monstruos fálicos en este lugar apelan directamente a "los instintos de revulsión visceral". Cuando más se avanza, más hostil se vuelve el mundo, como si Casca intentara impedir el paso. Es entonces que Farnese usa las "invocaciones" traídas de sus sueños, incluyendo una piedra de lavar con forma de la cabeza de Mozgus, Serpico (representado por su capa de las sílfides)... El último fragmento se encuentra en la cima de la montaña de pinchos, y está custodiado por un ser aviar semejante a Femto, el cual esparce una ponzoña que toma la forma de los apóstoles que se reunieron en el Eclipse. Al ver la reacción de la pequeña Casca y Guts-perro, Schierke la define como "la materialización del miedo". El grupo puede avanzar cuando Farnese invoca la armadura de Berserker, la cual cubre a Guts-perro, quien se dispone a luchar contra el ser volador. Del sombrero de Schierke, levantado por los pétalos de su majestad élfica, aparece Flora, quien, tras recordar a su querida discípula que le dijo que volverían a verse en sueños y afimar que está muy orgullosa de ella, le otorga su bendición, creando un muro que destruye a los apóstoles-ponzoña.

Es entonces que llegan hasta el último fragmento: el Eclipse, con forma del niño demoníaco. Posteriormente, toma la forma de un corazón rodeado de espinos. Schierke se da cuenta de que estaba tan obsesionada con devolver la cordura a Casca que se había despistado: los recuerdos de una experiencia tan horrible habían quebrado la mente de Casca, pero no les quedaba más remedio que forzarlos de nuevo en ella. Farnese jura ayudar a Casca como Guts hizo con ella y pone el último fragmento en la muñeca. Esta se completa, y el ser volador desaparece. La pequeña Casca se despide y se introduce en la muñeca por su Estigma del Maldito. Es entonces que Casca despierta y la ceremonia finaliza.

Galería[]

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