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Ubik simple

Nombre no oficial

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Ubik simple


Tras sus relaciones con Charlotte, Griffith es encarcelado y torturado durante un año en la Torre del Renacimiento. Durante este tiempo, y hasta su transformación en el Eclipse, el lector puede observar una serie de ensoñaciones que ejemplifican el estado mental del antiguo líder de la Banda del Halcón.

En la Torre del Renacimiento[]

Antes de la llegada del destacamento de la Banda que le salvaría, Griffith recuerda su niñez: sus juegos en los empedrados callejones entre tabernas y burdeles y la formación de su sueño: un castillo bañado en la luz del sol poniente que se le antojaba lo más brillante que pudiera existir en el mundo. Esto contrasta con la oscuridad en la que se encuentra. Griffith se cuestiona su cordura al haber perdido la noción espacio-temporal y hasta de su propio cuerpo. Sólo el recuerdo de Guts se mantiene fresco, y, con él, los sentimientos de su consciencia (rencor, amistad, celos, frustración, arrepentimiento, tristeza, amargura, melancolía, hambre...) y de otras personas para con él (miradas amigables u hostiles, pero nunca indiferentes), los cuales no eclipsan el por qué Guts es el único que afecta a su ser: un soldado que llegó a tener predicamento sobre su persona, que no le permite tener la sangre fría, el motivo por el que terminó encerrado y lo que le sirve para mantenerse vivo. Griffith se pregunta por qué es así hasta hacer empalidecer su sueño.

Su monólogo interno es cortado súbitamente cuando lo que para él es una alucinación toma lugar: de las paredes de la celda aparecen unos seres parecidos a espíritus que lo llaman "su príncipe" y que suplican una audiencia con él, lo que es seguido de una estructura onírica desde la que le habla la Mano de Dios sobre cómo se verán.

Sucesión de los acontecimientos[]

En el campo[]

Tras la revelación de Wyald a la Banda del Halcón y la conversación de Casca con Guts tras el suceso en el carro en el que el Halcón descansaba, Griffith se ve a sí mismo (tanto en su antigua armadura como de niño) urgiéndole a seguir con su sueño. Esto hace que Griffith saque fuerzas para llevar al carro lejos. Griffith se dice a sí mismo que ha descansado más de la cuenta y que el juego aún no ha terminado: todavía queda empedrado de aquel callejón.

Esto termina cuando el carro trastabilla y Griffith se cae. Es entonces cuando otra ensoñación tiene lugar. En ella, Griffith vive con Casca. Ella supone que Griffith está soñando con el pasado antes de la comida. Casca habla sobre cómo hace tiempo que no vienen a verles "sus viejos amigos". Se pregunta cómo les irá, y si "ese" seguirá luchando con su espada. Es entonces cuando Casca dice a Guts (un niño, hijo de Casca) que deje en paz a Pippin (un perro). Volviendo a Griffith, Casca afirma que aquella época se le antoja como un largo sueño - muchas cosas que ahora no son más que recuerdos. Sin embargo, afirma estar mucho más cómoda así. Al ir a dar de comer a Griffith, quien piensa que la situación no está mal, este observa que un beherit flota en la sopa.

Sucesión de los acontecimientos[]

El Eclipse[]

Evocación de Ubik[]

Una vez la Mano de Dios se personifica en el Eclipse, Ubik realiza una evocación del pasado de Griffith, materializándola en el estrato dimensional en el que la ceremonia ocurre. Ubik asegura que no es una ilusión, sino la realidad en el plano consciente del Halcón. Allí, Griffith niño corre por las calles en pos del castillo. Sólo una anciana hilandera le dice que sus amigos le están esperando allí y le señala el camino. Tras una zona de oscuridad, Griffith llega a un campo lleno de cadáveres. La anciana le dice a Griffith que ese es el único camino que lleva al castillo-uno creado a base de los cadáveres de aquellos que mató en la consecución de su sueño, incluyendo el de cierto niño que alguna vez perteneció a la Banda del Halcón. Si se rinde, el suyo acabará sumándose a ellos. El niño quiere luchar por Griffith como un caballero a su servicio, igual que los otros cadáveres, que afirman que a su lado, están seguros de que llegarán al castillo y ver la nación que levantará.

Griffith grita que no pueden acompañarle porque ya están muertos, y la mujer insiste: por culpa de su sueño, todos ellos murieron al seguirle: el camino que había recorrido había sido tendido por sus compañeros con sus cadáveres, que a su vez habían generado el doble de muertos, lo que le había permitido llegar tan lejos. El niño alega que él no obligó a nadie a ello. La hilandera insiste de nuevo. Añade que, si quiere seguir avanzando hacia el castillo, tendrá que tender muchos más cadáveres todavía, y que dar marcha atrás no es una opción porque si lo hace, pasará a ser un cadáver más. Con un Griffith de manos podridas, le pregunta por qué no se conformó con mirar al castillo desde los callejones. Griffith responde que no entiende nada, a lo que la mujer le dice que sí lo sabía al ser perfectamente consciente de dónde se metía. El niño piensa que en el fondo lo sabía, siendo totalmente consciente de que recorría un recorrido de cadáveres. Es entonces cuando Guts aparece y le pregunta si ese camino parte de su sueño y si acaso no tiene fe en él. Ante un tambaleante Griffith ("¿De qué sirve echármelo en cara? ¿Qué voy a decirles a los muertos a estas alturas? ¿De qué servirá arrepentirme de mis pecados ahora?"), la mujer (que resulta ser un disfraz de Conrad y Ubik) le insta a seguir apilando cadáveres, diciendo que no puede hacer otra cosa. Griffith se dice a sí mismo que no puede ni quiere pedir perdón, porque si lo hace y se arrepiente, todo se acabará y ya no podrá alcanzar el castillo.


En Berserk: La Edad de Oro III - El Advenimiento y el episodio 12 de Berserk: La Edad de Oro - Memorial Edition, la evocación ocurre sin mucha explicación. Allí, Griffith niño corre por las calles en pos del castillo. Son vistos un niño jugando y una hilandera. Griffith llega a un campo lleno de cadáveres, asustándose. Ante la reprimenda de una anciana por su sobresalto, Griffith explica que es por cómo todo está lleno de muertos. La anciana, que apunta a cómo es obra suya (incluyendo una vista de los cadáveres de Genon y Julius), dice a Griffith que ninguno habría muerto si él no hubiese querido ir al castillo. Griffith esgrime que no obligó a nadie a que le acompañase. La anciana, mandándole callar, expone que él sabía desde el principio que acabaría en ese lugar. Ante la incredulidad del niño, la mujer explica que ha edificado el camino a base de esos cadáveres, a los que se unirá si no sigue adelante. Con un aspecto más parecido al de una muñeca, la señora exclama que no debía haber venido si pensaba arrepentirse, conformándose con mirar al castillo desde los callejones. Griffith reflexiona que sí lo sabía. Es entonces que Griffith sigue adelante, y se descubre que la anciana no era sino un disfraz de Ubik. En su interior, Griffith entiende que no existe disculpa posible ni quiere hacerlo, porque si lo hace y se arrepiente, todo se acabará y ya no podrá alcanzar el castillo.

Cuando la experiencia termina, Griffith se pregunta si fue es una ilusión. Ubik afirma que es la realidad en la consciencia del Halcón.

Sucesión de los acontecimientos[]

Curiosidades[]

  • En la entrevista de la investigadora Yukari Fujimoto a Kentaro Miura para su libro "Shojo Manga Soul", Miura afirmó que las escenas oníricas de Griffith, sobre todo la forma en que fluían los paneles y la forma en que se representó el aspecto mental, estaban influidas por la obra de Yumiko Ōshima. Añadió que, más que estar influenciado por ella, le resultó natural. (Fuente, en japonés.)
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